Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

El concepto de agobio suele estar asociado a temas como el trabajo, el calor, el estrés y en general, las situaciones comprometidas en las que sentimos que las exigencias de las circunstancias superan nuestra capacidad personal.

En cuanto pasemos el «40 de mayo» tendremos aquí una de esos factores que asociamos al agobio: el calor del verano. Llegarán las famosas olas de calor en las que parece que nunca refresca, sudamos, todo nos cuesta más y lo único que parece disminuir es nuestra paciencia. Por eso creo que no está de más dedicar la columna de este mes al tema del agobio asociado al calor y al verano en general.

Viviremos días en los que las televisiones nos ofrecen refrescantes imágenes de playa y sonrisas que, en no pocas ocasiones, nos llegarán en días de intenso trabajo y mucho calor. Nos encontraremos con los niños de vacaciones, con compañeros de vacaciones, con amigas/os de vacaciones… y a nosotras/os nos tocará trabajar. Y, en muchos casos, más que de costumbre precisamente por eso, porque otros están de vacaciones. Y hará calor, mucho calor, un calor agobiante, que no para, que no refresca…

Mi experiencia me dice que en verano esa maldita sensación de agobio está más presente que nunca por todas esas circunstancias que describo. Y el agobio no nos ayuda. Sentirnos superados por las circunstancias nos dificulta el pensamiento, nos cuestiona y nos debilita psicológicamente.

Las estadísticas de los últimos septiembres referidas al número de divorcios parecen indicar que este agobio veraniego aumenta la conflictividad de las parejas. Aquellas que ya venían con problemas pueden generar espectatívas de que el verano, con su sol y sus sonrisas playeras, puede mejorar las cosas. Pero no, lo que llega es el agobio, la tensión, la frustración, hasta que el conflicto aparece y lo complica todo.

No se trata de asustar a nadie. El verano puede ser maravilloso y el calor reconfortante. Se trata solamente de prevenir para que, cuando el calor nos agobie, cuando la tensión nos supere, tengamos una preparación psicológica para que no nos pille por sorpresa. En medio del agobio, pararse y recordar que «esto estaba previsto» puede ser de gran ayuda.

Disfrute del calor, disfrute de las vacacione si las tiene, disfrute de más horas con sus hijas/os en casa. Pero cuando llegue el agobio, párese y dígase: «bueno, ya pasará, esto estaba previsto».