Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Hace unos días fue noticia, si eso se puede considerar noticia, que el lunes 15 de enero era denominado el día más triste del año. Por ser lunes, por haber terminado las fiestas, por el frío del invierno, por la poca duración de la luz solar, por la cuesta de enero…

Sin duda, ésta es una de esas cosas que tienen los estadounidenses que tratan de poner nombres especiales a algunos días del año.  Pero nos sirve para plantear una cuestión psicológica interesante: ¿tienen incidencia sobre nuestro psiquismo los factores ambientales citados en el llamado «Bluemonday»? La luz solar mayor o menor, la cercanía de los festivos, la temperatura ambiental… ¿influyen en nuestro psiquismo?

No les quepa duda de que la respuesta es sí. Definitivamente sí. No solo porque hay numerosos estudios sobre el tema que así lo afirman, sino porque nuestra misma experiencia personal nos lo muestra habitualmente. Los seres humanos reaccionamos a las condiciones ambientales, reaccionamos a los ciclos dela naturaleza, a las temperaturas y a otros muchos factores ambientales. Y parte de nuestras reacciones son psicológicas. Sin duda.

Lo cual nos lleva a otra cuestión también muy importante: ¿esos condicionantes a los que llamaremos «ambientales», son capaces de determinar nuestro comportamiento?

Y ahí ya no podemos afirmar con tanta contundencia. Una cosa es que nos influyan y otra que nos determinen. Les pongo un ejemplo: el hecho de que en periodos de luna llena haya mayor número de actos violentos (según muchas estadísticas policiales de distintos países) no significa que todas y cada una de las personas se ponga violenta en luna llena.

Los seres humanos llevamos toda la historia superando los condicionantes naturales. Nuestra intencionalidad es el mejor instrumento para ello, aunque no el único. Somos capaces de generar imágenes, aspiraciones, ilusiones y anhelos que tiran de nosotras hacia adelante (o hacia arriba, si lo prefieren) y que generan una mayor influencia en nosotros que cualquier factor ambiental. Tener en cuenta esta capacidad «interna» puede ser muy importante para afrontar esos otros «condicionantes externos». Saber utilizarla puede ayudarnos a sentirnos mejor y a salir de situaciones complicadas.

Reaccionamos al sol, sin duda. Pero somos mucho más que girasoles. No lo olviden.