Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Los seres humanos disponemos de una serie de mecanismos que se desencadenan cuando percibimos peligro o necesitamos dar una respuesta especialmente importante y/o complicada. Seguramente son restos de aquella vida primitiva en la que los seres humanos no solo eran cazadores sino también presas de otros depredadores.

Todos hemos oído hablar, especialmente en los últimos tiempos, de las «descargas de adrenalina» a las que algunas personas son verdaderamente adictas. Para recibir esta «descarga», estas personas se ponen voluntariamente en una situación de «peligro controlado» (más o menos) que hace que su cerebro interprete la situación como de riesgo y active esa descarga que se busca.

El estrés es otro de esos mecanismos de respuesta automáticos que se da ante una demanda de respuesta especialmente complicada o que interpretamos como muy importante. Pensemos en el estudiante que está a punto de empezar un examen: no quiere fallar, se juega mucho, ha trabajado para conseguir el aprobado… Es el mismo caso del parado que busca empleo y se encuentra ante la inminencia de una entrevista de trabajo, de los novios momentos antes de la ceremonia, etc. etc.

Es decir, el estrés es un aliado de nuestro psiquismo. Una especie de «modo intenso» que nuestro psiquismo activa cuando se necesita una respuesta que interpretamos que será muy importante o muy complicada o muy comprometida.

Entonces ¿por qué se considera el estrés como un problema psicológico?¿por qué se habla de epidemia de estrés?¿por qué tiene tan mala prensa?.

En realidad, este estrés considerado problema psicológico no es el estrés que desencadenamos ante una situación difícil. Ese estrés se activa antes de la situación y se desactiva después de la situación. Como si nuestro cerebro apretara la tecla «modo estrés» y luego activara la tecla «modo normal». El estrés que consideramos problemático, el de la epidemia, es de otro tipo.

Hay veces en las que al tratar de activar el «modo normal» el programa no responde, nos hemos quedado bloqueados y el nivel de estrés no desciende. Les sucede a algunas personas tras un episodio de especial carga psicológica, tras un trauma, tras una gran decepción…

Por otra parte hay personas en las que el problema es algo diferente: son las personas que activan el «modo intenso» ante estímulos que no lo deberían requerir. Es decir, personas que se sienten exageradamente demandadas ante casi cualquier situación. Una cosa es estresarse antes de un examen o de una ceremonia de boda y otra muy distinta estresarse cada vez que uno se acerca a su puesto de trabajo.

Estas personas, tanto las que se quedaron en un nivel demasiado alto de estrés y no acaban de poder bajarlo, como las que elevan su nivel de estrés con tanta frecuencia que casi cualquier situación se lo produce, se sienten realmente agobiadas, fatigadas y viven la vida de forma muy penosa. No es fácil que encuentren la solución de manera espontánea porque las cosas no son como son por casualidad y lo que les ha llevado a esa situación probablemente les impida salir de ella. Lo mejor es que busquen ayuda profesional.