Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Se está hablando mucho en los últimos años de la violencia contra las mujeres. Casi todo el mundo sabe que hay unas 50 víctimas de violencia de género cada año: una muerte violenta por semana. A todo el mundo le escandaliza y con razón.

Lo que no sabe casi nadie es el número de víctimas de agresiones sexuales…¿Usted lo sabe? ¿Sabe cuántas mujeres son agredidas sexualmente cada año?

Seguramente habrá estadísticas policiales de denuncias o incluso judiciales de procedimientos abiertos por esta causa. Pero ni se molesten en buscarlos. Mi experiencia profesional me dice que ¡esos datos serán falsos!. Seguro.

Lo sé porque en terapia atiendo a numerosas mujeres que me cuentan que han sufrido agresiones sexuales y nunca las han denunciado. Eso sí, las secuelas psicológicas las siguen padeciendo durante muchos años.

No se denuncian muchas de las agresiones sufridas en el ámbito familiar: padres (sí, padres), padrastros, tíos, hermanos mayores y abuelos. De todo eso me he encontrado en mi consulta desde hace años. Y las pacientes no denunciaron porque eran niñas y no querían y no podían asumir el trauma de relatar esas agresiones y enfrentarse al desmentido del agresor. En otros casos para no hacer daño a sus madres o porque se sentían culpables…

También me he encontrado con agresores próximos a las familias: amigos de los padres, cuidadores, profesores, monitores. En estos casos sí que es más frecuente que se produzca la denuncia, pero aún así estoy segura de que las estadísticas no reflejan más que un porcentaje pequeño de los casos que se producen.

También están las agresiones sexuales en las que el agresor es un desconocido. Y tampoco las estadísticas reflejan la realidad, porque si bien las violaciones suelen denunciarse (ni mucho menos en todos los casos) no suelen denunciarse más que en algunos casos las agresiones «menores» que abundan enormemente en algunos ambientes, discotecas, por ejemplo.

Finalmente estan las agresiones en el medio profesional/laboral.  Mi experiencia también me dice que el número de denuncias por acoso o agresión sexual en el medio laboral no refleja la realidad. Pueden imaginar que la razón es el miedo a perder un  trabajo que se necesita para sacar a delante a la familia o a perder una oportonidad de promoción profesional.

Si eres mujer y has pasado por alguna de estas traúmaticas experiencias psicológicas, no dudes en pedir ayuda profesional. Hay cosas que se pueden hacer «en casa» pero librarse de las secuelas de estas agresiones no es una de ellas.