Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Vivimos nuestra vida personal inmersos en un medio social. Eso es incuestionable. No obstante, no podemos equiparar esa realidad con la de un decorado teatral respecto a los actores de la obra que están interpretando. El medio social no es solo un decorado que envuelve nuestra vida. El medio social se interrelaciona con nosotros, «penetra» en nuestra vida de forma constante e incluso podemos decir que la «determina».

Nuestras perspectivas de futuro dependen del medio social, nuestra interpretación de lo que está bien o mal depende del sistema de valores del contexto social e histórico en el que nos toca vivir, nuestra interpretación de lo que es una vida «exitosa», nuestra visión del mundo, nuestra cultura, nuestra economía… No solo «vivimos» en un medio social sino que «somos» parte de un medio social.

En los últimos tiempos, el medio social en el que vivimos, está atravesando por una situación que podemos calificar de «convulsa» pero también de «confusa». Y me refiero a la evolución social del llamado «procés» catalán, pero también al contexto internacional en el que éste se desarrolla: la presidencia de Donald Trump, la crisis de Korea del Norte, la crisis de los refugiados y en especial el problema humanitario en el Mediterráneo. Una situación «convulsa» y «confusa»

En ese contexto social las personas con una situación personal y psicológica especialmente complicada experimentan un aumento de su propio conflicto personal.  Por supuesto, cada persona vive la relación con el contexto  social de una forma distinta y lo que estoy afirmando puede tener infinidad de matices. Pero más allá de esos matices, aquella letra de canción que hablaba de los «malos tiempos para la lírica» podría adaptarse y decir malos tiempos para estar en depresión, o para quienes sufren de ansiedad, o para quienes experimentan un conflicto psicológico del tipo que sea.

Una columna sobre psicología no es el lugar para hacer un análisis político y no se me ocurriría ni siquiera esbozarlo. Pero sí que me ha parecido importante, en estos tiempos de marejada social en nuestro entorno social más próximo, desviar la mirada de todos ustedes hacia esta relación entre el conflicto psicológico, algo tan personal, y el conflicto social, algo que en apariencia es genuínamente colectivo.

Somos seres históricos y sociales. No sólo es que vivimos en un entorno histórico y social. Lo somos porque nos «con-formamos», nos «damos forma psicológica», en un medio histórico y social determinado. Y, desde ese punto de vista, estos tiempos sociales no ayudan a resolver nuestros problemas más personales. Pero ya saben, después de toda tormenta vuelve la calma. Ojalá que sea pronto.