Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Cada año, cuando las fechas se agotan y por el horizonte del calendario aparece el nuevo año, muchas personas hacemos balance y renovamos proyectos. Dos cosas genuínamente humanas. ¿Pero lo hacemos bien?. Permitan que les exponga algunas reflexiones al respecto.

Una persona abatida, triste, al borde de la depresión… ¿Qué balance tenderá a hacer del año pasado y qué tipo de propuestas se hará a sí misma para el nuevo año? Pues probablemente hará un balance en el que los elementos negativos tendrán más peso del deseable y sus propuestas para el nuevo año tenderán a ser «compensatorias», como para protegerse o para  resolver los aspectos negativos que la han agobiado durante el año pasado.

Por el contrario, una persona con la moral alta  tenderá a hacer un balance más positivo en el que los aspectos negativos «no oscurecen» a los positivos y sus propuestas tenderán a ser «evolutivas»: se planteará nuevas metas, nuevos logros, ir un poco más allá.

Tener esto en cuenta es fundamental. De la misma manera que no se puede cocinar y disfrutar de una buena comida sin que antes se hayan limpiado los cacharros de cocina, los platos y los vasos, no se deben hacer  balances y proyectos desde estados psicológicos desequilibrados. Ni serán adecuados, ni nos ayudarán.

Por eso, si al llegar las fechas finales del año una persona tiene la intención de hacer balance y proyec-tos, fenomenal, pero… Que procure elegir para ello los momentos en los que se sienta bien, centrada, sin «climas mentales» negativos.

Como quiera que la sociedad entera presiona para que en estas fechas se impongan los buenos sentimientos y las relaciones familiares, procure que las disputas, los problemas, las rencillas, tengan el menor peso posible. No porque «sea Navidad» sino porque es mucho más eficaz buscar esa tranquilidad, ese calor familiar, ese estado mental tranquilo que puede derivarse de una buena convivencia, que el agobio, la discusión y las tensiones que en muchas ocasiones se hacen más intensas en estas fechas. Y si hay un «cuñado» al que no tragamos, pues centremos la mirada en lo que sí nos gusta.

Intenten pasar unas buenas fiestas. Aprovechen para revisar su vida y repensar su futuro si así lo desea, pero intente hacerlo bien.