Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

A lo largo de tiempo se han mencionado numerosas características humanas que le diferencian del resto de los seres vivos: la utilización de instrumentos, la capacidad de prever situaciones futuras, la capacidad de organizarse, la capacidad de comunicación, etc. En muchos de esos casos la diferencia con algunas especies animales es solo cuantitativa porque a medida que avanzan las ciencias se va descubriendo que hay animales capaces de utilizar instrumentos, de preparar situaciones futuras, de organizar colonias enteras, de establecer comunicación más o menos elaborada, e incluso de resolver problemas de cierta complejidad.  Pero lo que resulta realmente único en el ser humano es… su cerebro!

El cerebro humano es extraordinariamente complejo. Miles de millones de neuronas que se entrecruzan para generar  miles de millones de conexiones. Tantas que se dice, para dar una idea de esta complejidad, que el número de conexiones de nuestro cerebro es superior al número de estrellas de la Vía Láctea.

No obstante, pese a esa complejidad tan inmensa, no podemos decir que nuestra experiencia vital y cotidiana está determinada mecánicamente por el cerebro. La experiencia vivida, la elección de imágenes de futuro, los condicionantes culturales, los temores y frustraciones, los anhelos, las envidias, las aspiraciones y deseos, incluso la azarosa sucesión de acontecimientos imprevistos, pueden condicionar nuestra experiencia vital de forma significativa.

Podemos insensibilizar una parte de nuestro cerebro. Podemos aliviar el sufrimiento mental experimentado en determinadas situaciones. Podemos intentar corregir ciertas tendencias indeseables. Y más cosas podemos hacer mediante fármacos destinados a actuar sobre nuestro cerebro. Pero la mayoría de los factores que desencadenan nuestros sufrimientos psicológicos no pueden ser solucionados con pastillas porque no tienen que ver solo con el funcionamiento de nuestro cerebro sino con situaciones personales y sociales tan variadas que necesitan de un análisis que va mucho más allá de lo meramente físico o químico. La pastilla podrá aliviar según qué cosas y modificar algunas otras. Pero nuestros  conflictos  no se solucionan solo con aliviar los síntomas más molestos. Ojalá fuera tan fácil.  No?