Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Comienza un año nuevo, y con él, el afán de hacernos propósitos: dejar de fumar, ir al gimnasio, aprender algún idioma, etc. Todo esto está muy bien y para poder mantenerlos durante todo el año es importante poner estos propósitos en, digamos, un contexto mayor.

Cuando nos hacemos estos propósitos es porque en primer lugar revisamos nuestra situación actual y sacamos alguna conclusión: queremos mejorar. Esto ya es importante en sí mismo, siempre viene bien un poco de introspección en nuestras vidas.

En segundo lugar proyectamos  imágenes hacia el futuro considerando que  este será mejor (más saludable y con más opciones))  si dejo de fumar,  si voy al gimnasio o aprendo un idioma (por seguir con el ejemplo). Al  proyectar hacemos una especie de línea trazadora entre dónde estoy y dónde quiero estar. Haciendo esto, pongo un poco de luz en el camino, no voy tan a tientas.

En tercer lugar al hacer proyectos, tomamos una dirección. Digamos que es una forma activa de ir por la vida (hacia dónde quiero ir, qué circunstancias me voy a encontrar.  Y no pasiva -dando respuesta a las circunstancias que se nos presentan-)

Yo les aconsejaría, teniendo en cuenta los beneficios psicológicos de hacer proyectos, que incluyeran temas más ambiciosos, como proyectar ser positivos, tener más en cuenta a las personas que nos quieren y queremos, corregir actitudes que nos hacen aislarnos, desinstalar hábitos nocivos, etc.

Que les vayan bien los proyectos del 2019.