Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Después de las jornadas tan llamativas por las protestas tras la sentencia del Tribunal Supremo, me siento inclinada a aprovechar lo vivido para hacer una reflexión desde la psicología.

Más o menos la mitad de la población de Catalunya encuentra motivos para luchar por la independencia de Catalunya y la otra mitad se opone. La sentencia es considerada  muy injusta por la primera  mitad y una parte de la segunda y el conflicto llega a las calles. Esta es, muy resumida, la situación.

La cuestión es que en todo esto están actuando un par de mecanismos psicológicos muy significativos.

El primero que hay que destacar es la identificación con un grupo. Unos con el independentismo y otros con lo contrario. Quienes se identifican con el independentismo tienden a buscar argumentos y noticias que refuercen sus creencias/convicciones y de la misma manera actúan quienes se identifican con lo contrario. Este intento de refuerzo de las creencias/convicciones, es lógico desde el punto de vista psicológico porque nuestro psiquismo necesita «apuntalar» esas creencias/convicciones para funcionar con soltura. Lo contrario, la duda, el cuestionamiento, debilita y obliga a un esfuerzo de análisis mucho mayor.  Fijémonos en que lo mismo sucede con todas las identificaciones con un grupo. El mejor ejemplo es el del fútbol y la identificación con los colores de un equipo.

El segundo es la frustración. La de los millones de ilusionados partidarios de la independencia que ven cómo todo esfuerzo es inútil ante el aparato del estado y su capacidad represora. Una frustración que es procesada de forma diferente según distintos factores:  en los jóvenes se expresa de una manera más «emocional» y combativa, en los sectores más castigados por la situación social general se suma a una «frustración de base» y así siguiendo. Los partidarios de la no independencia también pueden experimentar la frustración de un estado que no puede acabar con el conflicto, o bien canalizarse hacia quienes se empeñan tozudamente en avivar ese conflicto.

En definitiva, todo lo que sucede en el contexto social tiene una expresión y una explicación en el plano psicológico. Por ejemplo, usted, psicológicamente, ¿cómo está viviendo todo este conflicto social? Es indiferente o se identifica? Siente frustración o impotencia? Quizá rabia? Quizá hastío?… Analice un poco su psiquismo, siempre será una buena información.