Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Llegan las fiestas mayores a barrios, pueblos y ciudades. Ya no existen aquellas «vacaciones de verano» en las que muchas madres se iban «al pueblo» o «a la playa» los tres meses de las vacaciones escolares de los hijos, mientras el marido se quedaba «de Rodríguez» hasta que le correspondía su mes de vacaciones laborales. Hoy, si se tiene la suerte de trabajar, tanto la madre como el padre trabajan y solo si hay suerte sus vacaciones coinciden. Y los hijos tienen los casales y colonias de verano…

Pero la necesidad de desconectarse un tiempo de las tensiones cotidianas sigue estando ahí. A esa necesidad sirven las fiestas populares de barrios, pueblos y ciudades. A esa y a la de tejer las relaciones necesarias para que la vida social continúe en tiempos de individualismo y fragmentación.

Vivimos tiempos de mucha tensión. Nos sentimos amenazados por infinidad de factores. Seguramente la amenaza más generalizada es la de perder el trabajo. Ya sea un trabajador por cuenta ajena, un autónomo o un pequeño empresario, todo parece inseguro cuando miramos al futuro. Cualquiera puede ser despedido y acabar en un listado de «buscadores de empleo»; cualquier empresa puede quebrar en poco tiempo y cualquier autónomo puede verse sin clientes suficientes para mantenerse. Pero también tenemos amenazas que provienen de otros ámbitos y que los telediarios nos actualizan con imágenes de crímenes, agresiones y delitos. Y en este panorama cada día más amenazador, la necesidad de conectarnos con registros menos tensos crece y se generaliza.

Llegan las fiestas del barrio, las de cada año en el verano. Salvo para los cientos de voluntarios que cada edición se afanan en organizar actos y decorar calles, para la mayoría son una ocasión de disfrutar, de desconectar de los problemas y conectar con los vecinos y amigos. Y también son una buena oportunidad para agregar momentos y recuerdos bonitos a nuestro particular álbum de «memorias» que, al final, es el registro que vamos llenando con nuestra vida.

Disfruten de la fiesta, disfruten del verano, de la playa, de los amigos, de las verbenas… Disfruten de la parte lúdica de la vida. Es una cuestión de equilibrios emocionales y sensoriales.