Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Ahora que ya tenemos aquí las fiestas navideñas, me gustaría plantear un enfoque distinto del habitual. Un enfoque desde el punto de vista de la psicología.

La tradición cultural (y algunos intereses muy distintos) nos proponen toda una serie de elementos asociados a las fiestas: el árbol, el pesebre, el muérdago, Papá Noel, los Reyes Magos, los regalos, los villancicos, la lotería, etc etc. Y por supuesto nos proponen un consumo muy por encima del habitual. Ante estas propuestas las personas reaccionamos de forma diversa. Hay personas que tratan de cumplir con todo el lote completo, re-decoran su piso,  hacen que venga Papá Noel y luego los Reyes Magos, ponen árbol y pesebre, y muérdago, compran gambas y mariscos, comen las 12 uvas y así hasta terminar la lista. Por otro lado están las que refunfuñan y se quejan por la tremenda imposición que nos tratan de colar. Al final se esfuerzan en huir de todos los tópicos tratando de defender de esta forma su sensación de libertad personal.

Entre las personas que lo «compran» todo y las que lo rechazan todo, hay una variadísima gama de comportamientos que, a su vez, muestran también un aspecto de la personalidad: «Yo nada de Papá Noel y/o árbol porque es de importación»; «pues yo nada de Reyes Magos y pesebres porque paso de la religión católica»; «yo me niego al consumismo de estas fechas»; «yo no me siento obligado a divertirme «cuando y como toca»… etc.  El caso es que en unas fechas tan marcadas social y culturalmente, toda persona, asuma la postura y el comportamiento que asuma, hace una elección más o menos (más bien menos…) libre, y al hacerlo, muestra una parte de su personalidad. También de su relación con el mundo, con la familia, con el sistema social y consigo misma.

La tendencia a cumplir con todo el «ritual» que se nos propone puede informarnos de una personalidad más dependiente y gregaria, el rechazo de todo puede hablarnos de una dificultad para la relación social o un afán por marcar la individualidad que puede estar ocultando problemas de identidad y/o aceptación. En fin, solo pretendo apuntar ejemplos a modo de ilustrar lo que quiero decir porque un análisis más riguroso necesitaría de mucho más espacio y conocimiento de cada caso.

Pero observe su comportamiento navideño desde este punto de vista. Será una forma de estar atenta a sí misma  y le proporcionará una información interesante acerca de su propia personalidad. Tenga en cuenta que esto del autoconocimiento siempre aporta mayor solidez psicológica y, por supuesto, mayor libertad. Y… ¡¡felices fiestas!