Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Toda persona vive “una vida” en la que los seres queridos, especialmente de su familia más directa, el hogar y el trabajo suelen ser las prioridades. Digamos que su vida está centrada en esos ámbitos y lo que suceda en ellos, positivo o negativo, influye en su estado de ánimo y en sus sensaciones psicológicas, de forma evidente.  Pero también hay que considerar que esa vida se desarrolla en un “escenario” como si de una obra de teatro se tratara. Ese escenario es fundamentalmente social, ambiental, geográfico y político.

No es lo mismo vivir en una sociedad agresiva, convulsa e incluso en guerra, que en una sociedad plácida, democrática, con buenos servicios y un grado avanzado de justicia social. Por supuesto entre la sociedad más terrible y la más cercana a la utopía imaginable hay todo tipo de grises. Ninguna es perfecta del todo.

Viene todo esto a cuenta de que, en estos tiempos,  estamos viviendo momentos muy convulsos con serias amenazas ecológicas, guerras muy crueles que incluso amenazan con extenderse y afectar globalmente, autoritarismos poco o nada democráticos en muchos países, comportamientos de políticos más que cuestionables… Digamos que cada persona desarrolla su vida, con sus momentos buenos y sus momentos malos, en un escenario que nos aporta muchísimas imágenes negativas, de crueldad, de insensatez y de corrupción. Y eso afecta muy negativamente a nuestro psiquismo. Somos seres humanos viviendo cotidianamente en medio de un escenario cada día más deshumanizado.

Como suele suceder en tantas cosas, hay personas más sensibles que otras a estas imágenes. Pero es evidente que son las personas que atraviesan por momentos difíciles las que sufren más la negativa influencia de este escenario. Por eso hemos insistido en diferentes momentos (y lo hago ahora de nuevo) en la importancia de “dosificar” lo más posible la exposición a este tipo de imágenes.

No podemos escapar del escenario histórico en el que nos toca vivir, pero sí que podemos intentar gestionar la influencia que tiene sobre nosotros poniendo intencionalidad en ello. Nuestro estado de ánimo lo notará, no tengan duda de ello.