Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

«Me siento segura» fue una frase utilizada en un anuncio de productos femeninos que acabó siendo muy popular en su tiempo. La he utilizado como titular de esta columna porque quiero dedicar el espacio a hablar de la «seguridad» y la «sensación de seguridad», dos conceptos que se suelen mezclar y que este verano han estado en boca de todos.

Social y psicológicamente la «seguridad» es más una sensación que una situación objetiva.  Hay personas que se sienten seguras en el mismo avión en las que otras sienten una fuerte sensación de peligro. Y lo mismo podemos decir en coches y demás medios de transportes. Sin embargo, la seguridad objetiva de dos personas en el mismo avión es prácticamente la misma aunque tengan sensaciones contrapuestas.

¿Qué es lo que hace que en una misma situación unas personas se sientan más seguras que otras? La respuesta no es simple: intervienen (o pueden intervenir) muchos y diversos factores.

Para empezar la experiencia de cada persona a lo largo de su vida. Podemos imaginar personas que han sufrido malas experiencias con la policía que en presencia de uniformados se sienten amenazadas (algo muy frecuente en los años de la dictadura) en lugar de protegidas.

También pueden influir mucho las cosas que cada persona haya oído sobre una determinada situación. Podemos imaginar una persona que se siente muy insegura en una ciudad desconocida de la que le han dicho que es peligrosa, aun cuando en esa ciudad vivan millones de personas una vida tan normal como en cualquier otra.

También es muy importante otro factor: la capacidad de respuesta ante amenazas que crea tener cada persona. En este caso podemos imaginar la diferente sensación de seguridad que tiene en una playa la persona que no sabe nadar y la que nada perfectamente.

Podemos seguir poniendo ejemplos de factores y situaciones que pueden provocar un grado mayor o menor de seguridad. Incluso podemos hablar de las diferencias que se producen en este terreno según la edad y la maduración de nuestro cerebro. Pero no tendríamos espacio en esta breve columna. Lo que sí quiero dejar claro es que la seguridad es una «sensación» que depende de factores personales más que de una realidad objetiva.

Vivimos tiempos muy amenazadores, sin duda. Pero a algunas personas les afecta más que a otras. ¿Usted cómo se siente?