Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

Esto que digo, que parece de “perogruyo” de sentido común, tiene más importancia de la que en un primer momento podiamos pensar.

Pondré algunos ejemplos:

-Dos personas hacen ejercicio, mientras una interpreta lo que hace como mantenerse en forma, fortalecer su sistema cardio-vascular, liberar tensiones, producir sustancias que mejoran el estado de ánimo, etc. El otro lo interpreta como una obligación necesaría para no perder la forma. Seguro que lo van a vivir de forma muy distinta.

-Dos mujeres abortan. Una interpreta que ha quitado la vida a un ser humano y la otra que no ha podido llevar el embarazo a término por las consecuencias que conlleva.

-Varias personas estan confinadas por el corona virus. Una interpreta que no va a poder con ello, otra no se cree lo que está pasando y una tercera lo ve como oportunidad para hacer mientras tanto algo distinto a lo de siempre, a aprender, etc. Seguro que el confinamiento lo van a vivir de forma muy distinta.

Para poder hacer interpretaciones favorables, es importante:

  1. Desarrollar el “músculo de lo positivo”. Acostumbrar a nuestra psique a ver las situaciones desde diferentes puntos de vista, de tal manera que hasta que no encontramos algo positivo (aunque sea nimio), no paro. Ejemplo: terremoto en Haití, miles de muertos, casas destrozadas, hambrunas…¿desde qué punto de vista hay algo bueno? desde el punto de vista de la ayuda internacional por ejemplo.
  2. Tener una buena autoestima. No digo una alta autoestima, digo una buena autoestima. Antes que nada hay que tener claro que nadie es perfecto. Ni tu, ni yo, ni nadie. Así que es importante que hagas un listado con tus aspectos positivos (si, ya se que tambien tienes aspectos negativos que pulir, mejorar, etc. Pero hablamos de tus virtudes. No seas humilde, no solo tengas en cuenta aptitudes y actitudes, tambien lo que se te da bien: haces unos espaguetis o una tortilla de patatas riquísimas, bailas muy bien, cuentas unos chistes divertidísimos, etc.
  3. Tener siempre presente el concepto de mejora. Aunque las cosas no nos salgan bien en un momento dado, es importante pensar que mejoraré, siempre tratar de mejorar (tengo toda la vida para mejorar).
  4. Revisar las creencias. Muchas de las creencias que sustentan nuestro manera de ser, no son elaboraciones propias, sino que las hemos oido tantas veces que las damos por buenas. Pero hay muchas creencias sobre nosotros mismos, sobre la vida, sobre los otros, que nos hacen padecer e interpretar nuestra realidad de manera punitiva.