Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

En estos días difíciles para todos, creo que cada persona debe tratar de aportar algo positivo a los demás. Como psicóloga y desde la humildad, creo que estas recomendaciones os pueden ser de utilidad.

En primer lugar ver y entender la necesidad del “quedarse en casa”. No se hace porque alguien haya tenido la ocurrencia sino porque una de las caracteristicas de este virus es su capacidad de contagio. Es por esto y no por otra cosa, que hemos de estar en casa, para no contagiar ni ser contagiados. Si no respetamos esto la epidemia crecerá más rápido de lo que nuestros servicios médicos pueden asumir y eso se traduciría en muertes que respetando el encierro en casa se podrían evitar. Además, el plazo de confinamiento será menor en la medida en la que sea respetado.

En segundo lugar es fundamental el pensamiento intencionado. Lo que pensamos nos produce sensaciones y emociones que pueden ser de miedo, indefensión, agitación, ansiedad, etc., Para evitar estas sensaciones y emociones negativas es recomendable el pensamiento positivo del tipo:

-Nos estamos solos en esto. Esto nos está pasando a todos, a la especie humana, no solo a mí.

-Es la especie la que se está ocupando de solucionarlo, es decir, que científicos expertos en epidemias, médicos de todo el mundo, están empeñados al máximo en encontrar soluciones: medicamentos y vacunas, como se hizo con la meningitis, el sarampión o la gripe.

-Pensar que lo están haciendo con toda rapidez posible en estos casos. Sin distractores ya que es prioridad absoluta para la humanidad.

-Pensar que tanto los científicos como los politicos que están tomando medidas, estan involucrados/comprometidos personalmente, por sus familias y amigos, por sus seres queridos. Esa es una garantía de su interés en resolver la situación de todas/os.

-Pensar que nuestra sanidad pública (aunque han sufrido unos recortes brutales) está formada por personas con vocación, que ponen todo su interés y sus conocimientos a nuestro servicio.

-Pensar en que la mayoría de la gente está cumpliendo, no fijarse en las excepciones.

-Pensar por todo ello que, en un tiempo que después no nos parecerá tan largo como ahora, saldremos de esto, las cosas volverán a la normalidad. Es importante tener fe, confianza en que así será

En tercer lugar tener una rutina. Me refiero a unos horarios que nos sirvan, por un lado para dirigir nuestro pensamiento y nuestra atención a las tareas que nos hemos propuesto, y por otro a adaptarnos a la nueva situación haciendo en casa lo que hacíamos fuera: teletrabajo (si eso es posible) algo de ejercicio (tablas de gimnasia, bailar), algo de aprendizaje (un idioma, pintar, leer, etc.), las tareas de casa (limpiar, ordenar, arreglar, etc.), algo de ocio (juegos en familia, juegos online, lectura de novela, etc.).

Procurar ser grata compañía. Y por último, cuando convivimos largos periodos de tiempo, es previsible que se produzcan roces. Es por eso que hemos de poner lo mejor de nosotros mismos con los nuestros, con los que convivimos. Y si surgieran roces, tratar de poner “intención”, no alimentar la tensión, sino al contrario, intentar rebajar esa tensión que pasará al poco tiempo.

También es recomendable, salir a las ventanas o balcones a aplaudir a las personas que se se estan ocupando en primera linea de esta crisis sanitaria. No solo por ser agradecidos, sino porque se produce una sensación de hermandad muy interesante.

Publicado en Facebook el 10 de marzo de 2020