Colegiada N. 8307 - Miembro del Colegio de Psicólogos de Cataluña desde 1995

En estos días de confinamiento es muy probable que experimentemos, al mismo tiempo, fatiga y dificultad para dormir. Y tampoco sería extraña una desorientacion espacio/temporal.

La fatiga y falta de energía para las tareas. En nuestra vida cotidiana tenemos rutinas que afectan a numerosas actividades. Rutinas al levantarnos, al ir al trabajo, al hacer la compra, rutinas que afectan a horarios, etc. Todas esas actividades cotidianas, al formar parte de rutinas, no requieren de una energía mental intensa. Todo lo contrario, esa es la función de las rutinas: sistematizar para ahorrar energía.

Al alterarse nuestras rutinas, todo ese ahorro de energía se pierde. El resultado es que, al final de la jornada completa, nos sentimos más cansados que de costumbre, pese a que nuestra actividad no haya sido mayor que de costumbre.

Por otro lado, nuestra mente se organiza en el espacio y el tiempo. Hay un pasado vivido, un presente del que ocuparnos y un futuro más o menos previsible. Pero cuando el futuro presenta tantas incertidumbres como el que se nos presenta ahora, nuestro psiquismo se esfuerza en “ordenarlo”. Este esfuerzo por orientarnos en el tiempo se acumula a otros esfuerzos aumentando la sensación de fatiga.

Y lo mismo sucede con el espacio. Durante el confinamiento, nos movemos en espacios mucho más reducidos que los que estamos acostumbrados y eso obliga a nuestro psiquismo a otro esfuerzo de adaptación.

La suma de esfuerzos adaptativos puede tener como consecuencia pequeñas desorientaciones (la más habitual es no saber en qué día estamos, por ejemplo) y, desde luego, supondrá un aumento de la fatiga general.

Dificultad para conciliar el sueño. Antes de pasar a sugerir unas pautas para conciliar el sueño, es importante decir que es muy normal que, o bien nos cueste conciliar el sueño, o que nos despertemos una o varias veces mientras dormimos. ¿Por qué digo que es normal?, solo algunos ejemplos:

  • Porque nuestro psiquismo está en modo amenaza ante el virus covid-19. Se ha puesto en modo “alerta total”.
  • Porque todos o casi todos los proyectos (laborales, sociales, de ocio, etc.) en los que estabamos se han paralizado.
  • Porque se ha roto la rutina cotidiana que teníamos.
  • Porque hay una gran icertidumbre respecto al futuro.
  • Porque sabemos que alrededor de nosotros, en nuestra ciudad, en nuestro barrio está muriendo gente.

 

Pautas que nos pueden ser utliles:

  • Cenar de forma ligera, evitando cenas copiosas y hacerlo, como mínimo, con un margen de 2 horas de antelación antes de irse a la cama.
  • Reservar el dormitorio exclusivamente para las funciones del descanso. “Irse a la cama” excluye pantallas de móvil, tablets, portátiles…
  • Mantener una buena temperatura ambiental en el dormitorio y reducir la cantidad de luz todo lo posible.
  • Darse una ducha antes de dormir puede ser relajante.

 

  • Si no podemos conciliar el sueño, mejor no mirar el reloj cada poco. Conviene levantarse e ir a otro lugar de la casa, procurando no hacer ninguna actividad que nos active. Mejor no recurrir a las pantallas y la luz a baja intensidad. En cuanto notemos que nos invade el sueño volvemos a la cama. Esto lo podemos hacer cuantas veces sea necesario, también si se produce un despertar a lo largo de la noche.
  • Si al dia siguiente tenemos la sensación de no haber dormido o no haber descansado, es conveniente seguir con la rutina que nos habiamos propuesto e intentar aguantar despiertos hasta la noche.

 

De todas formas lo más importante es que tengamos claro que no nos está pasando algo raro, que es normal dado el contexto en el que estamos viviendo.

En general, es recomendable cuidar el descanso, incluir actividad física y alimentarse de forma equilibrada.